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15 canciones que definieron mi vida


Por: Daniel Ospina 

Sea usted amante de la música, le guste o no el indie, siempre hay una serie de canciones con las que uno identifica ciertas etapas de su vida. Cuando nos propusieron este ejercicio en Escena Indie, lo encontré muy interesante pero a la vez difícil de abordar en solo 15 canciones. ¿Por qué? Principalmente porque las vías que me permitieron conocer tanta música son muy variadas. Pudo ser iniciativa propia, el consejo de un amigo o un familiar, un videojuego, una película, un programa de televisión… En fin.

Esta lista me ha recordado que la música es tan grande como lo es el planeta. Espero que esta selección sea un buen reflejo de eso.

1. Metallica – Enter Sandman

La primera canción de rock de la que tengo memoria la conocí cuando tenía 4 años gracias a un vecino al que nunca conocí. Imagino que era metalero o algo por el estilo, porque recuerdo que siempre sonaba este clásico en las tardes. Aunque en esos primeros años crecí con prejuicios relacionados al presunto satanismo alrededor del metal, nunca dejo de parecerme increíble esa forma en que el ritmo y las guitarras se iban recargando a sí mismas hasta estallar con toda su fuerza en el coro. Lo increíble es que no supe su nombre hasta diez años después, cuando apareció entre las 100 mejores canciones de los 90 en VH1.

2. Mauro Picotto – Komodo

A pesar de ese inicio con Metallica, mi niñez musicalmente estuvo marcada principalmente por la electrónica. De hecho mis papas me regalaron en un cumpleaños el After Club, un disco recopilatorio que incluía canciones de Marc Et Claude, Gigi D’ Agostino, Ian Van Dahl, y de este señor. Cuando no soñaba con ser futbolista, el plan B siempre fue ser un DJ, en una época donde eso no era tan normal como lo es hoy.

3. Los Prisioneros – ¿Por qué no se van?

Aún en esa fiebre de electrónica en la que me encontraba, tuve mis coqueteos con el rock. Debía tener 9 años cuando en algún canal pasaban con cierta regularidad la versión en vivo de esta canción, que luego supe que fue su concierto de regreso a los escenarios en el Estadio Nacional de Santiago. Ver a la gente saltar de esa forma y escuchar la fuerza tan elemental de esa canción fue, supongo, un primer aviso para lo que se venía…

4. The Stone Roses – Fools Gold

No soy un gamer consumado, pero muchas de las canciones que me marcaron salieron de un videojuego. No hay tantos ejemplos de esos en la lista, pero es importante mencionarlo. Para el caso, esta apareció en FIFA 04 impactando con un bajo espectacular mi cabeza durante varios años hasta que Seven Ages Of Rock me presentó formalmente a la banda mancuniana,y de pasó me dio un primer vistazo de lo que puede pasar si el rock se hace bailable. O si las discotecas quieren meter guitarras.

5. Soda Stereo – Prófugos

Mi pasión por la electrónica tuvo un freno en seco cuando en bachillerato me topé con la banda dónde realmente arranca mi pasión desmedida por la música. Los conocí gracias al bombo que dieron cuando tocaron en Colombia durante su gira de regreso en 2007. Aunque en ese momento no les presté atención, si lo hice luego de manera similar a lo que ocurrió con Los Prisioneros. La versión en vivo de “Prófugos” durante esa gira, fue como ver el futuro por unos instantes. En el colegio la gente no gustaba de Soda, lo que me dio por un tiempo el status de marginado por no estar alineado con la tendencia del resto. Estuvo bien, supongo. Por eso es que ahora puedo escribir esta lista.

6. Oasis – Morning Glory

Oasis me ayudó a sobrellevar muchos problemas en mi adolescencia. Uno de ellos, la ausencia de mi madre que se fue a Inglaterra por unos meses para estudiar. Fue difícil para todos, pero yo decidí que la música me iba a mantener cerca de ella. Por eso busque tanta música de Inglaterra como me fue posible. Cuando llegué a Oasis (y muy especialmente a esta canción) algo pareció liberarse mientras sonaba el intro de la guitarra, como si anticipara el principio de la batalla diaria contra el mundo que todos tenemos que afrontar desde la mañana. Básicamente me convertí en una persona totalmente diferente después de escucharla.

7. The White Stripes – Seven Nation Army

El indie no es el tipo de géneros que lo hace pensar a uno en que sus seguidores pueden ser un ejército. Más bien son hordas o pandillas que se dividen entre los distintos revivals que han protagonizado el movimiento en el siglo XXI. Pero esa canción pudo juntar a todos ellos por un tiempo como uno solo en una marcha donde la imagen, el frikismo de la música y la valentía por desafiar la formula radial eran luchas comunes para todos esos entes.

8. Pendulum – Hold Your Colour

Sin embargo, poco a poco fui volviendo a retomar mi aprecio por la electrónica al ver (supongo) lo limitada que puede ser la vida solo con guitarras en el reproductor de turno. Mucho tuvo que ver esta canción, que también conocí por un videojuego (en este caso, el FIFA Street 2). Aunque la versión que aparecía allí era un remix, la que realmente me conquistó fue la versión original, donde Rob Swire y compañía básicamente trascienden el drum and bass para mostrarme lo que yo podría definir como rock en la actualidad. Un estilo en el que las guitarras se pueden llevar bien con los beats y los bajos de la electrónica para dar como resultado algo que puede convertir a un concierto en una experiencia que cambia vidas.

9. Kasabian – Fire

Mi historia con Kasabian es difusa y algo enredada, así que sólo dejaré este retazo. Uno que me demostró lo increíbles, apasionados y potentes que pueden ser cuando en medio de su vanguardia no niegan el éxito ni la posibilidad de patear traseros en cada Festival dónde suena esa canción. Incluyendo (por fortuna) a Estéreo Picnic.

10. Caifanes – Afuera

Y hablando de Estéreo Picnic, la primera edición a la que fui lo hice exclusivamente motivado por ver a la formación clásica de Caifanes enseñando en un ambiente atípico que el sentimiento puede sobrepasar cualquier calificativo de indie o no indie. Cuando tocaron esa canción, me sentí reconectado a Latinoamérica por primera vez en años. Fue tan intenso ese momento que una serie de cuestiones profesionales y personales me hicieron cambiar de amigos, de enfoque y sobre todo, me recordaron que sin importar lo que escuche, siempre seré latino.

11. Estados Alterados – El Velo

La consecuencia natural de eso fue que poco a poco comencé a prestar más atención al rock colombiano. Y no sólo al que estaba sonando por esos días, sino a sus pioneros. En esa búsqueda personal me topé con esta canción, y esta banda. Hasta ese entonces no creía posible marcar una identidad en Colombia que no fuera haciendo fusión. Los antioqueños me enseñaron que eso no era cierto y desde entonces son la agrupación nacional con la que me siento más identificado.

12. Primal Scream – Swastika Eyes

Sonará arrogante, pero incluso en esos días dónde el indie poco a poco se iba haciendo de conocimiento público en Colombia, siempre traté de buscar con más profundidad en loa sitios donde la gente no suele hacerlo. Uno de esos sitios es Primal Scream, pero antes de saber que cambiaron la música para siempre con Screamadelica me sorprendí con “Swastika Eyes”. La primera escucha fue un impacto indescriptible. Tanto que siempre me queda la inquietud de saber cómo sería si más gente supiera que hay una banda como esa en el planeta, capaz de buscar desafíos continuos con cada disco que hacen, al extremo de ser ya inclasificable.

13. New Order – Blue Monday

No puedo evitar hacer un cliché con esto, porque sin importar lo que haga esa canción es el santo grial del alternativo. Cuando los beats de la entrada dan inicio al himno del indie, de la electrónica, o del rock más perdurable de toda la historia, todo cobra sentido. Sin importar en donde y a qué hora la escuche, siempre acabo moviéndome o cabeceando al ritmo del hipnótico bajo de Peter Hook, tal y como fuera hace dos años en su único concierto hasta la fecha en Colombia (si bien no era Hook sino Tom Chapman el que se encargó de las cuatro cuerdas en Estéreo Picnic). Es algo tribal, místico, celestial e infernal a la vez.

14. Interpol – Slow Hands

Desde que ando metido en este mundo de la música, he pasado por muchas etapas. Tuve momentos de solo punk, solo metal, solo rock en español, solo electrónica, solo grunge… Pero de todas esas etapas, el post punk es la única fiebre musical que no terminó siendo algo temporal. Aun hoy me acompaña ya sea que se hable de sus pioneros o de los que se encargaron de revivir su inusual concepto de la música “deconstruida”. Interpol tiene al menos la mitad de la culpa en esa debilidad personal, y fue justamente con esta canción que me introduje de cabeza entre las creativas de guitarras de Daniel Kessler, el espeso bajo de Carlos Dengler, los golpes certeros de Sam Fogarino, y la intensidad en la voz de Paul Banks.

15. David Bowie – Queen Bitch

Bowie es en esencia lo que todo músico debería ser. Arriesgado, dispuesto al cambio, exitoso, y siempre con la mentalidad de ser el mejor de todos. Cuando me di la tarea de repasar su larguísima trayectoria, encontré que esa conciencia (por no decir arrogancia) de saberse mejor que el resto ya estaba plasmada antes de que Ziggy Stardust aterrizara. De hecho su álbum previo, Hunky Dory, le permitió afilar una tras otra las dagas que iban a perforar el corazón del mundo pop. Esta siempre fue superior para mí al resto. No sé si es por el hecho de ser un tributo a sus admirados The Velvet Underground, pero la verdad es que expresa la rebeldía que siempre se ha relacionado al rock de una manera sobria. Como que deja espacio a la interpretación. Y bueno, tener a Mick Ronson en las guitarras solo puede sumar puntos.

¿Cuáles son esas 15 canciones que no le pueden faltar en la vida?

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