La sonoridad mágica, armónica y desafiante de Empire of the Sun

Por: Joseph Llano  

No sabemos si cuando Luke Steele y Nick Littlemore decidieron juntarse, consiguieron como eureka sus elementos de exposición audiovisual, tampoco si vaticinaban las dimensiones a las que hoy su proyecto se extiende en todo el mundo, pero lo que sí sabemos es que al momento de oír por primera vez el nombre Empire Of The Sun, de inmediato hay una clase de fenómeno lingüístico que asombra y lo asocia a misterios por descubrir. El “Imperio del Sol” como concepto es cercano a las civilizaciones aborígenes, por tanto conlleva una serie de elementos propios de un ritual, destinados a la adoración del sol, nada en su conformación es casual.

El primer paso de dicha travesía que hoy pisa de nuevo nuestras tierras era el comienzo del camino por un gran sueño que aún no parece pronto por acabar.

WALKING ON A DREAM

La primera vez que escuché la canción fue un sábado de regreso a casa, estaba lloviendo y por los vidrios del bus que atravesaba caóticamente las calles de la ciudad, destellaban las luces de afuera, en una forma abstracta gracias a la humedad que empeñaba el cristal, en la radio anglo ponían música sin programador, la noche caía y alucinaba por la recién iniciada canción. Había alguna forma de transformar la realidad rodeada de edificios, de los trancones, de la monotonía y el cansancio, claramente llevaba la bandera del new wave australiano.

Con esta canción inicia la historia de Empire Of The Sun, nacida como un sueño fue el primer sencillo del álbum que lleva su mismo nombre, un álbum en donde hay una apuesta marcada por los sonidos ochenteros, las guitarras fundidas entre la electrónica y las voces del coro que van apareciendo y encantado para dar vida a “Standing On The Shore”, “We Are The People” y “Walking On A Dream”.

Todavía cuando fueron conocidos por estas canciones, su primer trabajo no se reduce a esta manera de componer, la amplitud con que asumen la música sigue marcando como la rama del tronco a la electrónica, sin embargo hay una forma de mostrarse distinta. Si al principio su figura sonora se asociaba con melodías dulces, hay otras canciones que aparecen para romper eso, por ejemplo con un lado algo oscuro, divertido y experimental, aparecen “Delta Bay”, “Breakdown” y “Swordfish Hotkiss Night”. También cabe resaltar el trabajo de Littlemore como productor en “Country” donde se ve su aporte al misticismo sonoro del dúo y por otro lado el larga duración cierra con una balada que pone como protagonista a Steele, siendo mostrado su alcance vocal.

ICE ON THE DUNE  

5 años después regresaron con su segundo trabajo discográfico y los personajes de esta historia iban mutando, revelando cada vez más detalles de su identidad, ahora mucho más cercanos a seres interdimensionales, parecía haber explicación de su extraño comportamiento en la tierra, su estancia desde la llegada al presente con Walking On A Dream los tenía adaptados a las aventuras que desde acá iban a vivir.


Así inicia un nuevo viaje, volviendo a las contraposiciones, Ice On The Dune es el legado de dos encuentros, en la cara el ártico y en el sello el desierto. “Lux” abre el álbum, como una remembranza del imperio egipcio, cercana a su estética y conexión con la adoración del sol, desde ahí el álbum será un majestuoso, más coherente y consolidado encuentro de sonidos con el synthpop.

De esta faceta “Alive” es la más clara representación de lo que sucedió y sucede con la banda, una sonoridad mágica, armónica, desafiante, pero sobre todo eufórica. En esta ocasión han seguido apostándole a conformar de la misma manera el álbum, igual que en su anterior disco llega la hora de hacer visible la producción de Littlemore con una pista brillante de baile alternativo, “Old Flavours” y un cierre baladistico a cargo de “Keep A Watch”. Ahora bien Ice On The Dune está diseñado a acoger un público más cercano a la fiesta y el baile, que maneja música mucho más certera a la hora de producir sensaciones de éxtasis en la electrónica, de eso son claves “Concert Pitch”, “Ice On The Dune”, “Awaking” y “Celebrate”.

Su imagen sigue provista de figuras fantásticas, propias de la fábula, animales encarnados en cuerpos humanos, alegorías al futuro y accesorios aterrizados cada vez más a la realidad, que han entendido como una figura de ensueño a las capitales cosmopolitas repletas de luces led y nuevos encuentros con mundos alternos.

Su espectáculo en vivo tiene un despliegue teatral parecido de otro mundo, pero no es más que un fenómeno del espejismo diario que nos esconde de la magia que emana de este planeta. Ese espectáculo está próximo a regresar a nuestro país, con dos fechas importantes en Bogotá y Medellín.

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