Reseña: Catfish And The Bottlemen – The Ride

Por: Daniel Ospina Follow @themockman

El 2014 fue uno de esos años tan grandes que uno escuchaba discos nuevos (de bandas vigentes o de bandas veteranas) que salían todo el tiempo y no siempre existía la posibilidad de escucharlos todos. Es verdad que pude constatar la forma en que actos tipo Temples, The War On Drugs o Pulled Apart By Horses se consolidaban, pero a la vez me perdí de debuts tan impresionantes como los de Flight Facilities, Literature, o el de Catfish And The Bottlemen.

Recuerdo que el año pasado escuché descuidadamente una o dos canciones de ese debut de Catfish, ‘The Balcony’ (supongo que las más conocidas) y los encontré interesantes. Nada que me estimulara demasiado a seguirles la carrera, pero en definitiva reconocía que tenían su gracia. Llamó mi atención que el debut lo produjo Jim Abbiss, responsable de trabajar en los primeros discos de Arctic Monkeys, Kasabian y Adele. Explica en muchos sentidos de donde proviene el impacto del álbum en su momento. Al estar cada cosa en su lugar, las canciones compuestas por el vocalista y guitarrista Van McCann relucen sin ningún problema, generando esa empatía que suelen llevar esas producciones que van a medio camino entre indie rock y britpop.

Este año finalmente algún contacto de Facebook me insistió bastante con que escuchara este segundo álbum, ‘The Ride’. Como nunca escuché antes de manera adecuada el debut, realmente no tenia mayores expectativas con este. Tal vez por eso me impactó tanto. Comparado con ‘The Balcony’, este es mucho más directo. Hasta podría pensar que fue concebido durante los conciertos que dieron el año pasado.

La progresión se nota en que cada canción parece consentir los oídos con una producción todavía pulida pero que no sacrifica la naturalidad en el proceso. Y ahí dejan ejemplos como “7”, “Anything” o el primer sencillo, “Soundcheck”, que tienen algunos momentos pensados para permitir al publico participar de los conciertos. Supongo que por eso la primera mitad es la que ofrece lo mejor de Catfish hasta la fecha: siempre melódicos pero con los coros precisos y los momentos de voltaje necesarios para hacernos saltar. Lo dejan claro usando algunas armas del indie rock del nuevo milenio en “Postpone” (sobre todo en los coros), pero en otros temas como “Oxigen” y “Red” lo saben aplicar también.

En la segunda mitad las que marcan la diferencia son las acústicas “Heathrow” y “Glasgow”, donde se nota la novedad con respecto referentes noventeros tan obvios para la banda como Oasis o Supergrass, pues interpretan esas melodías típicas de ambos grupos de una manera menos “brit” pero sin hacer del resultado algo menos poderoso. En “Emily” dejan salir el pop que llevan dentro a su manera de una manera tan sublime que parece mentira escuchar algo así hoy en día saliendo de una guitarra.

Interesante el aprovechamiento de los bajos sintéticos en “Twice”, aportando un diferencial con respecto a otros grupos que beben del britpop al preocuparse un poco más por producir atmósferas distintas, como en “Outside” donde con puros cambios de ritmo construyen una canción inquietante como pocas de su catálogo.

‘The Ride’ es una gran continuación de un buen debut, y un trabajo que hace justicia a la trayectoria inicial de un grupo al que la presión de seguir los pasos de grupos que en el pasado han explorado esa receta de indie rock/britpop como The Cribs, The Enemy, Razorlight o Mando Diao no parece afectarle. Suficientemente variado, muy consistente y lleno de vida. Habrá que estar bien atentos a lo que hagan en el futuro, pues cuesta creer que sea inferior a lo mostrado hasta la fecha. No creo que sean algo así como “los nuevos Arctic Monkeys”, pero tienen un repertorio supremamente disfrutable en vivo. Eso no hay quien se los quite.

“Emily” es mi recomendada. Cuesta creer que no la hayan lanzado como sencillo, pues tiene potencial para ser eso y mucho más.

Aquí va “Twice”.

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