Reseña: La Derecha – La Derecha (1994)

Por: Daniel Ospina 

Cuando entrevistaba a Pablito Wilson en la Feria del Libro por su libro Rock Colombiano, ‘100 discos 50 años‘, le preguntaba por qué había puesto ‘Golpe de Ala’, el álbum solista de Mario Duarte en vez de alguno de los trabajos de La Derecha, y el me respondía con algo de razón que por la producción y la mayor consistencia de las canciones, era en su opinión el álbum que siempre quiso hacer Mario. Supongo que, a cierto nivel, estas líneas son una reivindicación de un trabajo que si bien no tuvo la calidad en la producción que merecía, no estuvo para nada exento de fuerza.

Y es que La Derecha fue seguramente el primer grupo de rock colombiano al que le tuve admiración desde que lo escuche por primera vez. Resulta extraño, porque no es un estilo que normalmente me gustaría escuchar en una banda. Elementos del punk, la salsa, los boleros y el toque guapachoso que tiene cualquier colombiano siempre que tiene un instrumento en sus manos; todo eso le dio a la banda liderada por Mario Duarte un reconocimiento determinante, justo cuando comenzaba a gestarse esa institución tan amada y odiada que es hoy en día Rock al Parque.

Me cuesta explicar por qué me llamaron tanto la atención desde el principio, al extremo que los considero junto a Estados Alterados y Hora Local las mejores bandas del rock nacional. Imagino que al tener buenas canciones en su repertorio poco importaba los ritmos que los impulsaran. Su debut ‘La Derecha’, iba un poco en esa línea de Caifanes, que sabía equilibrar perfectamente su inspiración anglosajona con su instinto latino, sin que uno fuese más fuerte que el otro. “Por qué” aporta el componente punk desde el principio, “El sucio Imposible” (uno de los pocos instrumentales que le haya escuchado a una banda colombiana) y “Desnudos” dejan al descubierto su amor e inspiración por la salsa. “Laguna azul” es un acople digno del estilo de Carlos Santana, mientras que “Tras de ti” es un bolero urbano del hombre que persigue al amor de su vida.

Aparece “Ay que dolor” y no importa si uno vivió su adolescencia antes, durante o después del boom de esa canción en las emisoras, ya que siempre nos puede llevar a otro lugar. Vuelvo a remitirme a Caifanes: eso que “Afuera” consiguió por los mismos días para la banda de Saúl Hernández, lo hizo “Ay Que Dolor” para la de Mario. “Lola” y “Be a ele a de a (Bálada)” en parte pudieron anticipar lo que Mario haría como solista en Golpe De Ala al incorporar ritmos mas sintéticos y hasta discotequero. En “Lola”, Duarte parece que rapeara encima una letra donde la palabra pudor no existe.

“…y vuelvo por las calles al mismo lugar donde los labios pierden la oscuridad”. “Sin Catalogar” aborda el tema del arribismo (“Hablas de Detroit y vives en el cerro“), así como de la presión por siempre tener que adaptarse a un grupo social pre establecido, aun sacrificando la esencia de lo que uno es realmente. “Paraíso Congelado” más orientada al reggae concluye un debut que si bien iba en línea con el sonido “alterlatino” que impusieron Los Fabulosos Cadillacs y Café Tacvba, no se limitaba a ese estilo. Era la búsqueda de una forma diferente de contar historias que se hizo de manera rustica, con limitaciones logísticas propias del medio colombiano en esos años.

Pero ese es justamente el encanto: ese debut llegaba con la cara sucia y las manos llenas de grasa, sin ocultar el esfuerzo tan grande que hubo detrás del resultado final.

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