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Reseña: The Brian Jonestown Massacre – Don’t Get Lost


Por: Daniel Ospina Follow @themockman

No conforme con lanzar una joya el año pasado como fue ‘Third World Pyramid’, The Brian Jonestown Massacre graba y lanza en cuestión de meses un nuevo álbum de estudio, el quinto en cinco años y todavía en la linea rígida que comenzaron a explorar en el 2015 cuando lanzaron ‘Music For The Film Imagine’. Con este ‘Don’t Get Lost’ han decidido profundizar en esa dinámica y llevarla en direcciones diferentes con cada canción y el resultado es uno de esos discos que vuela cabezas.

En los últimos años Anton Newcombe parece obsesionado con una cosa y solo una cosa: producir estados de trance con su música. “Open Minds Now Close”, “Dropping Bombs On The Sun”, “Nothing New To Trash Like You” y “Throbbing Gristle” (¡que título!) son buenos ejemplos de eso. “Melodys Actual Echo Chamber” va un poquito más lejos, mezclando ritmos urbanos en la percusión y el bajo con guitarras que evocan los spaguetti western sin reparo alguno. Incluso momentos guitarreros tradicionales como “Resist Much Obey Little” se mueven bajo ese influjo metronómico.

Hay espacio para los momentos raros, por supuesto (¡Estamos hablando de The Brian Jonestown Massacre!). Y para eso están los teclados fugaces de “Charmed I’m Sure”, el ambiente jazzero de “Geldenes Herz Menz”, el LSD chorreando por los poros del sintetizador en “Ich Bin Klang” o el piano de “One Slow Breath”. Son como paréntesis en una maratón corrida a toda velocidad para abarcar todas las formas posibles de trance aun cuando, irónicamente, eso se haga de manera tan frenética.

Pero lo más llamativo de ‘Don’t Get Lost’ es sin duda el incorporar ritmos y cadencias bailables a un repertorio que por lo general es más tenso en ese sentido. Y es una idea que llega a dominar por lo menos la mitad del disco. Por ejemplo, “Groove Is In The Heart” funciona como una declaración de intenciones en ese sentido. No sería tan extraño preguntarse si Newcombe estuvo tomando nota de Primal Scream para esa canción en particular. “Fact 67” tampoco deja dudas sobre esta nueva fascinación/capricho que ha decidido explorar Newcombe, principalmente porque Tim Burgess de The Charlatans participa en las voces. “UFO Paycheck” llega al extremo de sonar ligado al sonido madchester en la batería, y en “Acid 2 Me Is No Worse Than War” básicamente rescatan algo que pudo haberse compuesto en los tiempos de Margaret Thatcher para decirlo (y bailarlo) en los tiempos de Donald Trump y el Brexit.

No recuerdo un álbum más variado en matices por parte de la banda que este. Y eso que hablamos de un grupo que no necesariamente se caracteriza por ser purista o algo por el estilo. Siguen buscando fuego sin miedo a dejarse consumir por él, como si el pasado hubiese dejado de importar hace mucho (cosa que no les impide recurrir a él constantemente cuando buscan musas creativas). De alguna manera Newcombe sigue cayendo de pie cuando se trata de grabar discos, enfrentándose sin miedo a grupos como Thee Oh Sees, Ty Segall o King Gizzard & The Lizard Wizard que cada año sacan nuevo material como si estuviesen alimentados por anfetaminas y equiparándose con ellos en cantidad y calidad a pesar de tener sus años encima. Que priorizaran ritmos discotequeros puede sorprender más o menos, pero de que es toda una experiencia, es toda una experiencia.

Mi recomendada es “Acid 2 Me Is No Worse Than War”. Cuesta creer que sea de la misma mente que grabó “Anemone” tiempo atrás, pero por algún motivo muy retorcido, tampoco sorprende tanto.

Aquí va “Groove Is In The Heart”.

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