Crónica

Sónar 2016: La electrónica como exorcismo


Por: Daniel Ospina Follow @themockman

Fotos por: Sebastián Pedroza Vera @Cabronazo__

La segunda edición del Festival Sónar dejó un saldo muy positivo en lo que se refiere al nivel de los artistas en las tres tarimas. Desde su inicio a las 4 y media con Bleepolar en el Sónar Club, fue una oportunidad para que los exponentes de la electrónica colombiana ratificaran el gran momento por el cual pasa el género en el país, destacando actos como el de Jhon Montoya (exponente de la fusión entre folclor y electrónica junto a Bleepolar) y el techno directo y sin concesiones de Gladkazuka, nombre bajo el cual se presenta el vocalista y guitarrista de Panorama, Gregorio Gómez. El acto nacional más destacado del día fue Mitú, al que se le quedó pequeño el Sónar Club durante su hora de presentación.

El grueso del público comenzó a llegar a Corferias a partir de las 7 de la noche, haciéndose notar durante la presentación de Mitú. Paralelamente, en el Sónar Hall los chilenos de Matanza cogían desprevenido a más de uno con una propuesta donde la electrónica se entrecruzaba con elementos de la música andina, incluyendo percusiones o quenas en vivo. Un poco más tarde Guberek anima el ambiente que con el pasar de los minutos se convierte en expectativa absoluta frente a los dos actos pesados de la noche: New Order y Moderat.

Primero es el turno de New Order a las 10 de la noche con dos minutos (puntualidad absoluta para iniciar el concierto, como en todas las presentaciones del Sónar). Presentando su álbum ‘Music Complete’ y con una entrada demoledora, ponen el tono a seguir durante su presentación con “Singularity”, una de las tres canciones que tocaron de su nuevo álbum esa noche. Las otras dos fueron “Tutti Frutti” y “Plastic”. Esa melancolía e introspección que sobrevuela normalmente sus canciones rápidamente fue apoderándose del ambiente hasta convertirlo casi que en un ritual donde el ritmo y las letras nos permitían desahogar cualquier sentimiento negativo que pudiésemos tener guardado.

Sin embargo, su presentación me dejó sensaciones ambivalentes. Por un lado, y comparado con el show de hace 3 años en el Estéreo Picnic donde tuvieron que lidiar con una mayoría más pendiente de The Killers, esa noche en Corferias tuvieron un público que en su mayoría estaba allí por ellos. En consecuencia, había una sinergia que permitía disfrutar de estas leyendas como era debido. También se puede decir que el sonido fue superior, algunas canciones (particularmente “The Perfect Kiss” y “Temptation”) brillaron incluso más que en el 2013, y Bernard Sumner no solo cantó mejor, sino que tuvo un papel más protagónico en la guitarra que en esa ocasión. En lo personal pude apreciar mucho mejor su técnica que sin ser gran cosa en lo que se refiere a virtuosismo, ha influido a tantos desde sus tiempos con Joy Division.

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Pero por otro lado, hubo un detalle que a varios (principalmente a los que pudimos verlos esa primera vez) nos molestó: el setlist, que fue menor al de otras paradas en Suramérica, no fue el mejor para el tiempo que tocaron. Es cierto que disfruté mucho del show, pero muchos echamos de menos temas como “Crystal” o “Ceremony” en su presentación. Puede que si hubieran interpretado el cover a “Decades” de Joy Division que vienen haciendo durante esta gira no hubiese nada que objetar. Queja menor para algunos, pero ese detalle hizo que quedara en el aire esa sensación de show a medias.

Por lo demás, nada que objetar. Visuales tremendas, músicos profesionales a todo nivel (Gillian Gilbert tocó con un brazo lastimado) y… bueno, básicamente vimos a New Order siendo New Order.

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A las 11 y media Ellen Allien cautiva con su techno siempre variando entre lo bailable y lo abrasivo un Sónar Hall a media capacidad por el grueso del público que se fue a ver en el Sónar Club a The Martinez Brothers o la sorprendente presentación de Zebra Katz en el Sonar Village. Sin embargo a la 1 de la mañana vuelve a llenarse el escenario principal para ver a Moderat en su primera (y posiblemente última) presentación en Colombia, luego de sugerir en los últimos meses que el proyecto podría terminarse definitivamente luego de esta gira promocional.

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La única forma en que puedo describir a Moderat en vivo es como la mezcla más perfecta de soul y techno que la humanidad haya conocido hasta la fecha. Ni siquiera en sus discos se percibe ese ambiente tan desgarrado que transmitió el trío alemán esa noche. Sasha Ring canta como si estuviera desahogando toda esa oscuridad que guarda para si mismo en cada palabra o tono de su voz, y cuando tiene que unirse a Gernot y Sebastian en las maquinas lo hace igual de bien.

Si a eso le sumamos unas visuales sobrias pero acordes con esa oscuridad inquietante que transmite su música y un repertorio imbatible desde cualquier punto de vista encabezado por las canciones de su álbum ‘III’, difícilmente se puede hablar de un acto mejor en el Sónar de este año. Temas como “Ghostmother”, “Animal Trails” o la ya clásica “Reminder” funcionaron perfectamente al tocarse junto a otros más antiguos como “Les Grandes Marches”, “A New Error” y “Bad Kingdom”. La sobrecogedora interpretación de “Intruder” fue el mejor final posible para una nueva edición del Sónar que responde bien a las expectativas dejadas el año pasado. Seguramente el próximo año estaremos listos para ir por más y, con toda la humildad del caso digo, ojala 2017 sea el año de Underworld.

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